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7
reglas
de
etiqueta
corporativa
por
Bruna
Martinuzzi
autora
de
“Presenting
with
Credibility”

Preocuparse
por
cuestiones
de
etiqueta
parece
algo
trivial:
saber
qué
cubiertos
utilizar
o
aprender
a
comer
con
palitos
no
es
interesante.
Sin
embargo,
la
etiqueta,
en
realidad,
se
refiere
a
desarrollar
una
conciencia
sensible
hacia
los
que
nos
rodean
y
estar
concientes
del
efecto
que
tiene
nuestro
comportamiento sobre
los
demás.
Como
dijo
Emily
Post
en
algún
momento:
“La
etiqueta
es
la
ciencia
de
la
vida.
Abarca
todo.
Es
la
ética,
es
el
honor.”
En
un
mundo
cambiante
y
veloz
como
el
de
hoy
en
día,
es
fácil
pensar
que
podemos
obviar
la
cortesía
en
nuestros
encuentros
de
todos
los
días.
Sin
embargo,
especialmente
debido
a
que
vivimos
de
una
manera
acelerada
y
cambiante
debemos
tener
en
cuenta
las
cuestiones
de
etiqueta.
Ignorar
las
reglas
convencionales
de
la
buena
educación
puede
tener
un
impacto
negativo
en
nuestras
relaciones
laborales.
Siguen
algunas
sugerencias:
Desarrollar
una
imagen
ejecutiva.
Muchas
veces
se
confunde
la
imagen
ejecutiva
con
una
presencia
dominante.
La
verdadera
presencia
ejecutiva
consiste
en
darse
cuenta
cómo
se
sienten
los
que
están
a
nuestro
alrededor.
Significa
enfocarse
más
en
el
otro
que
en
uno
mismo
– en
vez
de
necesitar
atención,
brindarla
a
los
demás.
Esto
es
la
presencia
ejecutiva
en
su
máxima
expresión.
Tratar
a
todos
con
la
misma
cortesía.
Tenemos
un
pensamiento
jerárquico
y a
veces,
sin
querer,
actuamos
de
manera
distinta
con
nuestros
superiores
y
con
los
que
están
un
poco
más
abajo
en
la
empresa.
Debemos
recordar
que
cuando
tratamos
de
manera
exageradamente
amable
a
nuestros
superiores
y no
tan
bien
a
los
que
ocupan
puestos
inferiores,
ponemos
en
riesgo
nuestra
credibilidad.
Benjamín
Franklin
decía:
“Ser
amables
con
nuestros
superiores
es
un
deber,
con
nuestros
pares
es
cuestión
de
cortesía
y
con
nuestros
inferiores
es
una
indicación
de
nuestra
nobleza”.
No
tengamos
un
doble
mensaje,
Seamos
amables
y
corteses
con
todos
en
todo
momento.
No
demorar
cuando
otros
esperan
una
respuesta
Un
proverbio
francés
decía:
“La
gente
se
fija
en
los
errores
de
aquellos
que
los
hacen
esperar”.
Esto
es
de
mucha
aplicación
cuando
alguien
está
esperando
el
aporte
de
otro
para
completar
su
trabajo.
No
importa
cuán
ocupados
estemos,
tratemos
de
aplicar
nuestra
empatía
y
captar
las
necesidades
de
los
demás,
aunque
más
no
sea
enviando
una
breve
nota
diciendo
que
no
nos
hemos
olvidado.
Es
una
manera
de
demostrar
nuestra
preocupación
y
sigue
siendo
una
buena
cosa
en
este
mundo
donde
todo
es
urgente
y
apurado.
Participar
de
los
eventos
de
la
empresa.
A
pesar
de
que
nos
disguste
la
frivolidad
organizada,
recordemos
que
lleva
su
tiempo
organizar
eventos
corporativos
como
la
fiesta
de
la
empresa
o la
salida
anual.
Si
faltamos
regularmente
a
estos
eventos
parecería
que
no
nos
importa
el
trabajo
de
los
que
los
prepararon.
Las
reuniones
sociales
de
oficina
son
una
oportunidad
para
charlar
con
colegas
de
otros
sectores
y su
objetivo
es
lograr
un
buen
espíritu
de
equipo.
Demostremos
solidaridad
asistiendo
de
buena
gana
a
los
eventos.
Respetar
el
código
de
vestimenta.
Cada
empresa
tiene
su
propio
código
de
vestimenta
no
escrito.
Aunque
desafiarlo
puede
parecer
un
leve
acto
de
independencia,
también
es
una
buena
manera
de
atraer
atención
negativa.
Como
Guy
Kawasaki
dice,
al
vestirnos
de
manera
diferente
estamos
diciendo:
“No
te
respeto.
Me
vestiré
como
me
plazca”.
Practicar
la
empatía
digital.
Al
enviar
adjuntos
demasiado
pesados
estamos
saturando
la
casilla
del
receptor
y
haciendo
más
lenta
su
capacidad
de
enviar
y
recibir
correos.
Podemos
evitar
a
los
demás
esta
irritación
usando
un
servicio
de
alojamiento
de
archivos
en
la
nube,
por
ejemplo
“Dropbox”
o un
servicio
para
compartir
archivos
como,
por
ejemplo,
“Yousendit”
(puedes
encontrar
más
ideas
para
evitar
errores
de
cortesia
en
la
red,
leyendo
el
blog
de
Seth
Goding
sobre
cómo
enviar
correos
personales.
Ser
consideradas
en
el
uso
del
celular
o
teléfono.
Cuando
usamos
nuestro
celular
en
la
calle
o
pasando
debajo
de
un
túnel,
estamos
siendo
desconsiderados
ya
que
la
persona
con
quien
estamos
hablando
tiene
que
esforzarse
mucho
para
escuchar
lo
que
decimos
debido
al
ruido
de
fondo.
Hay
un
episodio
cómico
en
Seinfeld
demostrando
este
comportamiento.
Las
series
cómicas
muestran
muchas
de
estas
verdades.
Las
reglas
de
comportamiento
varían
según
cada
sociedad,
pero
una
cosa
no
cambia
y es
nuestra
necesidad
de
ser
respetados.
Al
cumplir
con
la
etiqueta
de
negocios
damos
una
señal
sutil
de
respeto
a
los
demás.
No
obstante
lo
ocupados
que
estemos
en
la
vida,
siempre
hay
ocasión
para
ser
corteses.
Ralph
Waldo
Emerson
lo
dijo
mejor:
“Por
más
corta
que
sea
la
vida,
siempre
hay
tiempo
para
ser
cortés.-"
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